La Opinión
By Joel Espino y Dr. Jimmy O’Dea
La inversión de Metro en buses eléctricos le daría un empujón a la economía regional.

Esta semana, LA Metro, la segunda agencia metropolitana de tránsito más grande de los Estados Unidos, decidirá qué tipos de buses comprará durante la próxima década. La decisión afectará los esfuerzos de Los Ángeles para limpiar el aire, combatir el cambio climático y crear oportunidades económicas.Hoy en día, Metro cuenta con una flota de 2,200 buses operados exclusivamente con gas natural. Hace 20 años cuando Metro empezó a reemplazar sus buses de diesel, el gas natural era una mejor opción de combustible, pero comparado con otras tecnologías disponibles actualmente, ya no merece el título de combustible limpio, o clean, impreso sobre los buses de Metro. Gracias a los avances tecnológicos los buses eléctricos ahora son una opción más limpia y más viable. Es hora que Metro continúe su liderazgo en la lucha contra la contaminación del aire e inicie la transición a la tecnología más limpia que existe, o sea, buses eléctricos.

A principios de este año, una coalición de pasajeros del transporte público, sindicatos, y grupos de salud pública lanzaron una campaña pidiéndole a Metro que liderara la transición a una flota de buses eléctricos alimentados por energías renovables. Para las comunidades más afectadas por la pobreza y la contaminación del aire, la electrificación de los buses de Metro traería beneficios directos como mejor calidad del aire y más y mejores trabajos. El alcalde Garcetti recientemente instó a Metro para que finalizara la transición en el 2030.

A pesar de años de trabajo y mejoras, Los Ángeles continúa siendo una de las ciudades con peor calidad del aire en los EE.UU. Los vehículos de carga pesada, como los buses, son una de las principales fuentes de esta contaminación del aire. Residentes de comunidades como las de Wilmington o Bell Gardens que viven cerca de vías con altos niveles de tráfico y cerca de corredores de tráfico pesado, hoy por hoy, sufren las consecuencias de la contaminación del aire, tales como mayor riesgo de cáncer de pulmón, enfermedades coronarias y muerte prematura.

El año pasado investigamos este tema y encontramos que los buses eléctricos producen menos emisiones y contaminan el aire mucho menos que los buses de gas natural. Los buses eléctricos no producen emisiones por combustión, reducen el calentamiento global y traen nuevos trabajos. También son mejores para sus pasajeros y conductores, y para las comunidades que viven cerca de vías transitadas y en donde la contaminación del aire es severa.

Nuestro análisis reveló que la manufactura de buses eléctricos, y la construcción y mantenimiento de la infraestructura de recarga que estos buses necesitan, tienen el potencial de crear mejores empleos y traer beneficios económicos a las comunidades más necesitadas.

Existen dos tipos de buses eléctricos que Metro podría comprar; los dos tipos conllevan beneficios significativos. Los buses de batería eléctrica resultan en 70% menos emisiones relacionadas al calentamiento global que los buses de gas natural. Los buses cargados con hidrógeno resultan en 50% menos emisiones que el gas natural. Adicionalmente, los dos tipos de buses producen 50% menos de las emisiones conducentes a la formación de smog que los buses de gas natural.

Los buses eléctricos tienen un rango de 200 millas o más de distancia. Con menos partes y motores eléctricos más duraderos, los costos de mantenimiento son más bajos para los buses eléctricos. Además, los buses eléctricos pueden acelerar y remontar igual de bien o incluso mejor que los buses de diesel y de gas natural.

La inversión de Metro en buses eléctricos le daría un empujón a la economía regional, incluso al menos ocho fabricantes de buses y camiones eléctricos en la región de Los Ángeles, e incentivaría el entrenamiento de mano de obra en comunidades de bajos recursos para suplir estos puestos.

Metro no puede cambiar toda su flota a buses eléctricos de la noche a la mañana, pero a medida que descarta buses de gas natural debería reemplazarlos con los limpios y silenciosos buses eléctricos. Casi 20 agencias metropolitanas de tránsito en California han asumido su responsabilidad, han empezado a electrificar sus buses y se han comprometido completamente, o significativamente, a operar sin producir emisiones. Las comunidades más pobres y contaminadas de California dependen de este cambio.